No lo hemos explicado bién. Nos ha fallado la comunicación

Estos dias, en plena semana “horribilis” del gobierno Zapatero, hemos vuelto a oir estas dos frases juntas por boca de algún ministro.
Ayer, en mi clase del curso sobre campañas electorales que realizamos conjuntamente con la FUdG me referí a estas dos frases para explicar cual es el verdadero papel de la comunicación en la política actual, sobretodo en un contexto de campaña permanente.

Quien se expresa de esta manera, suele interpretar que su actuación política ha estado la correcta y que lo que ha fallado ha estado la etapa posterior, el momento de comunicar esta actuación a la opinión pública.

Esta manera de pensar -muy habitual en el siglo XX- parte de la idea que hay dos etapas diferenciadas en la política actual: La acción y la difusión.
La acción, seria la realización de la actuación política -la toma de una decisión, proyectos, etc.- y la difusión seria la manera como comunicamos esta acción a la opinión pública, seria la comunicación.

Por esta razón, si alguna actuación provoca un alud de críticas por parte de la opinión pública o solamente incomprensión, muchos políticos llegan a la conclusión que la primera etapa -la acción- ha estado bien hecha y que en cambio, el error se ha producido en la segunda etapa -la difusión o comunicación- se ha fallado a la hora de comunicar nuestra acción.

Este es un error terrible. En pleno siglo XXI, en la era de la comunicación, no se puede separar acción y comunicación.
En nuestra acción está incorporada nuestra comunicación. Es más, no hay acción sin comunicación.

No podemos plantear cualquier proyecto político sin tener incorporada la estrategia de comunicación que plantearemos. No podemos plantear una acción política sin tener en cuenta la comunicación que se derivará y posteriormente mirar como lo comunicamos.
La comunicación es parte central de nuestra acción, de nuestro proyecto político.

Este es el verdadero reto que plantea la era de la comunicación, el poner la comunicación como parte central de nuestra acción, y no solamente en política.

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