
En las presentaciones de mi primer libro “L’estratègia electoral” siempre retrocedia a medianos del s.XX para explicar el orÃgen de la estrategia electoral tal y cómo la entendemos hoy en dia. La polÃtica de hoy, aún se basa en el esquema que se empezó a construir en aquellos años y puede ser que estemos llegando al final de este ciclo. Si es asÃ, será una enorme pérdida que nos puede llevar a unas sociedades más radicalizadas i menos cohesionadas.
Hasta medianos del s.XX, la estructura polÃtica en las sociedades occidentales -sobretodo en Europa- era muy clara: las sociedades estaban divididas por las grandes corrientes polÃticas dominantes. La polÃtica estaba organizada a través de grandes “partidos de masas” que tenÃan “secuetrada” a una parte de la sociedad. Habia básicamente tres grandes partidos: el partido democrata-cristiano, el partido socialista y el partido comunista.
Cuando se habla de “partidos de masas” se acostumbra a hacer referencia al SPD aleman, el gran partido por excelencia. El SPD tenia miles de escuelas propias, tenia su propio sindicato, sus medios de comunicación, locales sociales, ateneos, etc. y sobretodo, milers de militantes.
En definitiva, en aquella época, el partido acompañaba al votante al largo de toda su vida. Se podia desarrollar una vida entera en el marco del partido: amigos, pareja, compañeros, etc. El partido era su mundo, era una sociedad dentro de la sociedad.
En este contexto, el voto se heredaba: los hijos votaban lo mismo que los padres y los abuelos lo mismo que los nietos. La condición social y la tradición, acababan marcando el voto de cada persona.
Habia pués, poca transferencia de votos entre partidos. Cada partido, partia más o menos de un número de votantes conocido.
¿Qué pasa pués, a medianos de siglo?
Además de otras cosas como la individualización de la sociedad y el debilitamiento de las estructuras tradicionales -isglésia, ejercito, sindicatos- aparece un fenómeno nuevo que transformará el comportamiento polÃtico: la televisión.
El gran medio de masas, llega al comedor de todos y cada uno de los hogares provocando grandes cambios sociales, polÃticos y electorales. Según mi punto de vista, provoca especialmente, tres:
- Con la TV, aparece la publicidad de masas y la mayoria de ciudadanos se acostumbran al lenguaje publicitario y a las técnicas de la persuasión comercial que después serán utilizadas por la comunicación polÃtica. Se consolida una sociedad acostumbrada al lenguaje persuasivo. El marketing comercial pone las bases para el desarrollo del posterior, marketing polÃtico.
- Si antes en todos los actos, los polÃticos estaban acostumbrados a dirigirse a un público convencido, con la popularización de la TV, se dirigen al conjunto de la ciutadania. Por primera vez, su voz llega a todo el mundo. Esto provoca que no puedan utilizar el mismo lenguaje “partidista” que utilizaban en los discursos que hacÃan ante sus simpatizantes y tengan que crear un nuevo lenguaje polÃtico. Un nuevo lenguaje más neutro, més fino, menos ideológico. Los polÃticos son concientes que no necesariamente se dirigen a un partidario si no que se dirigen a todo el mundo y por esta razón, es importante no provocar rechazo entre los espectadores. De aquÃ, surge un lenguaje polÃtico más neutro que pueda atraer a nuevos electores, el discurso que ha llegado hasta nuestros dias.
- Desde de un principio, la televisión vé en la polÃtica a un gran contenido televisivo y decide seguir constantmente la actividad polÃtica. La polÃtica también vé a la televisión cómo un aliado necesario para llegar a muchos más ciudadanos. Fruto de esta simbiosi apararece la polÃtica mediática, que más tarde se transformará en la “campaña permanente”. Una unión que ha llegado hasta nuestros dÃas.
La aparición de la TV transforma la polÃtica del s.XX hasta el dia de hoy. No se entiende la polÃtica actual, sin la televisión.
¿Puede estar cambiando todo esto? ¿Nos acercamos a una polÃtica diferente a la que hemos conocido los últimos sesenta años?
SÃ. Sobretodo por la aparición de internet. Pero no sólo. Seguramente, ha sido el detonante, pero hay otros cambios que nos acercan con más rapidez a una sociedad y una estructura polÃtica más atomizada, menos cohesionada, más dividida.
La explosión de canales en la televisión y la crisis de la prensa escrita que provocará una especialización i una segmentación de públiocs mucho más grande, pueden ser los primeros señales.
Pero esto lo tractaremos en el próximo post.